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Pacto de Solidaridad Económica

 

El Pacto de Solidaridad Económica (PSE) fue firmado por los sectores productivos del país y el gobierno el 15 de diciembre de 1987. Su principal objetivo era evitar que el país cayera en una situación de hiperinflación y que la población percibiera, todavía más, deteriorado el poder adquisitivo y las condiciones de empleo.

Por lo que los representantes de los sectores campesino, obrero y empresarial se comprometieron a:

  1. Disminuir el gasto público.
  2. Ajustar salarios, precios y tarifas del sector público.
  3. Devaluar la moneda en un 22 por ciento.
  4. Realizar ajustes en la paridad cambiaria.

 

El pacto no contó con financiamiento externo, pues el Fondo Monetario Internacional y la Banca Internacional no confiaban en que el programa económico pudiera tener éxito, sin embargo el PSE logró resultados satisfactorios para la economía mexicana.

México aprendió de los errores y fracasos de los planes australes y cruzados de Argentina y Brasil, que se debieron principalmente a los ajustes fiscales incompletos, a los cambios en las instituciones que crearon la inercia en los precios, a la expansión excesiva de la demanda agregada por arriba de los límites sostenibles por la restricción del ahorro interno y a los precios relativos inadecuados.

Al contrario de lo que ocurrió en estos países en México la política monetaria y fiscal permaneció restringida desde un inicio del programa. Además, gracias a que el gobierno cumplió con  los compromisos hechos, se mantuvo la pauta de los salarios y de los precios fundamentales muy cerca de las metas establecidas.

Este programa introducía una nueva forma de concertación, ya que los sectores firmantes del PSE aceptaban tener pérdidas de forma explícita y concertada, sin embargo los resultados del PSE fueron positivos, pues se logró estabilizar la economía del país, se controló la inflación bajándola de 159.2 por ciento en 1987,  a 51.7 por ciento en 1988, las tasas de interés bancarias también empezaron a bajar y el crecimiento económico se reestableció luego de que en 1986 tuviera una disminución del 3.8 por ciento. Para 1987 el crecimiento fue  del 1.7 por ciento y en 1988 del 1.3 por ciento, que a pesar de ser un crecimiento mínimo vislumbró signos de recuperación en la economía mexicana.

Pero lo más importante fue que con el PSE se dio certidumbre al tipo de cambio, a los salarios y a los precios, y logró recuperar la confianza de la sociedad con respecto a la política económica.

Muchos se preguntaron el porqué no se había implementado años antes el PSE si había arrojado resultados tan exitosos.
La razón fue porque para implementar un programa económico de tal magnitud se necesitaba contar con finanzas públicas sanas, un tipo de cambio real, además de contar con suficientes reservas internacionales de dólares y tener un saldo positivo en la cuenta corriente. Es por eso que los esfuerzos del gobierno en los primeros años se enfocaron en la estabilización de la situación de crisis que vivía México y en crear las condiciones adecuadas para que un programa de estabilización de la inflación, como lo fue el PSE, tuviera éxito.

El gobierno federal en un principio pensó que las condiciones se darían para 1986, sin embargo eventos como los sismos de 1985 y la caída de los precios del petróleo en 1986 retrasaron su implementación hasta diciembre de 1987.

Debido a lo delicado que resultaba el programa del PSE, y para garantizar su éxito fue necesario darle un seguimiento constante para que se cumplieran las medidas de concertación, por lo que el PSE tuvo cinco fases entre diciembre de 1987 y diciembre de 1988.

La fase uno se dio en diciembre de 1987 al subir la electricidad y el combustible en un 84 por ciento y el gas natural en un 85 por ciento. En esta etapa se dio un incremento inmediato al salario del 15 por ciento.
La fase dos se dio en febrero de 1988. Los salarios tuvieron un aumento del tres por ciento a partir de marzo.
La fase tres inició en marzo de 1988, se mantuvieron congelados los precios, tarifas, salarios y el tipo de cambio establecidos el 29 de febrero.
La fase cuatro comenzó en mayo de 1988, también se mantuvieron congelados los precios, tarifas, salarios y el tipo de cambio establecidos el 29 de febrero .
La quinta fase arrancó en agosto de 1988 manteniendo las mismas circunstancias que la cuarta y tercera fase.

En la historia moderna del país se pueden distinguir ciclos de crecimiento económicos. El primer ciclo fue el crecimiento de la inflación de 1940 a 1956, el segundo ciclo el crecimiento con estabilidad pero con desempleo de 1957 a 1970, el tercer ciclo crecimiento con inflación con desempleo de 1971 a 1981, el cuarto ciclo con decaimiento con inflación y desempleo de 1982 a 1986 y el quinto ciclo que se dio a partir de 1987 en la que se empezó la reactivación económica con la implementación del PSE, con la estabilización del ritmo inflacionario y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PBI) sostenido para 1988.